(des)bordado
Palabras que inspiran un mes.
Octubre llegó con alerta roja, tres alarmas en el móvil y un cielo de dudas.
Y es que este mes Valencia dejó el terror americano de Halloween para instaurar el propio de la “terreta”; uno que lleva nombre de DANA y máscara de lluvia.
Todavía no rozamos la quincena y nos hemos (des)bordado. No sé si de recuerdos, de miedo o de cautela. El caso es que estamos encerrados en casa, con niños sin cole y carreteras inundadas. Que haberlas, ahylas, aunque desde mi sofá el cielo a veces dé tregua y me permita correr a la pata coja.
Desde hace unos años decidí que octubre era mi mes favorito. Por traer calma, frío y calabazas. ¡Que me gustan a mí al horno las jodías!
Me divertía Halloween y hasta hacía sesiones de brujas con cámara de fotos por escoba. La fiesta, a pesar de ser una americanada, es fiesta al fin y al cabo con disfraces, caramelos y sustos de risas.
Octubre era un mes amable. De recogimiento. Ese mes bisagra en el que tus vecinos dejan de hacer quedadas en la calle y se meten en casa. Un mes para hacer acopio de leña y piñas. Un mes mágico.
Pero este octubre se ha (des)bordado. Y creo que necesitaremos mucho tiempo para recuperarnos. Tanto como el que necesitan nuestros votados para hacer su trabajo. Que aquí estamos, en el mismo punto donde lo dejamos.
Eso sí, jugaremos a que viene el lobo.
Pero cuidado, que si mucho lo gritamos, el día que venga la fiera no haremos caso y nos pillarán de nuevo sus garras celebrando un Halloween americano.


